Biodiesel argentino, nuevamente en la mira de Europa

Fuente: AgroCom

La Unión Europea, impulsada principalmente por la presión de Francia, iniciará una nueva investigación para determinar si Argentina subsidia la producción nacional. Esto es una iniciativa similar a la que estableció Estados Unidos para elevar los aranceles de importación hasta el 70% y cerrar de esa manera las puertas al producto de Argentina.

El próximo miércoles, la Comisión Europea dará a conocer si abre o no una nueva investigación sobre el grado de subsidios que reciben los exportadores argentinos de biodiésel. Desde Bruselas, fuentes europeas sostuvieron que la Comisión, que supervisa la política comercial en el bloque de 28 países, estaría decidida a iniciar la investigación. Esa instancia es el paso inicial para imponer suba de aranceles externos.

A fines de 2017, Estados Unidos ratificó el fuerte incremento de aranceles, de hasta el 70%, al biodiésel argentino, cerrando de esa manera el principal y casi exclusivo mercado del biocombustible nacional. El principal alegato fue que Argentina subsidia la producción de biodiésel y se apoyaron en el diferencial de retenciones que existe actualmente entre este y el aceite de soja. Hasta el mes de diciembre, el aceite de soja tenía un derecho de exportación del 27%y el del biodiésel estaba prácticamente en cero. A partir de enero de 2018, los derechos de exportación de la soja irán bajando o,5 puntos porcentuales por mes hasta diciembre de 2019, siendo el porcentaje final para el aceite del 15% al finalizar el período. Por su parte, las retenciones al biodiésel se incrementaron del 0% al 8%. Con la suba del biodiésel el Gobierno busca dar señales de buena fe a Estados Unidos y mostrar una reducción de la brecha entre ambos derechos y así acotar el reclamo por el tema de los subsidios.

De confirmarse, la investigación de la Comisión Europea tardaría al menos 6 meses. Si llegaran a concluir que Argentina subsidia la producción de biodiésel, podría volver a cerrarse ese mercado para nuestro país. Recordemos que en 2013, la Unión Europea estableció un dumping a las importaciones de biodiésel argentino, elevando los aranceles de importación en torno al 24% y cerrando virtualmente ese mercado.

Ante esta situación, Argentina comenzó a importar cada vez más biodiésel a Estados Unidos, hasta alcanzar un récord en 2016 de un millón y medio de toneladas y US$ 1.500 millones. En agosto del 2017, el gobierno norteamericano impone aranceles provisorios del 50% generando la imposibilidad para las empresas argentinas de exportar. Justo para ese momento, y luego de casi 5 años de debate en la OMC y un fallo favorable a Argentina en 2016, la Unión Europea volvió a reabrir el mercado estableciendo aranceles de entre el 4% y el 10%. Esto se suma a el arancel que paga cualquier país para entrar a Europa del 6%. Por lo tanto, las empresas argentinas pueden acceder al mercado con aranceles totales de entre el 10% y el 16%.

Más allá de la buena noticia por la reapertura del mercado europeo, hay que tener en cuenta que según estimaciones de la principal cámara de biocombustibles del país (CARBIO),  habrá un 30% de lo que antes iba a Estados Unidos que no podrá absorber Europa. Además, los precios pagados por Estados Unidos son más elevados que aquellos de los países del bloque europeo.

Habrá que esperar a esta semana para ver si la Comisión Europea confirma el inicio de una nueva investigación, pero de ser así, el panorama del biodiésel argentino es incierto. Dado la eficiencia que tiene el complejo sojero en Argentina, se espera, que al igual que con el dumping de Europa en 2013, el país salga vencedor en la OMC. El problema es que son fallos que llevan entre 3 y 5 años, lo que genera un cierre del mercado destino a lo largo de ese período.